lunes, 31 de marzo de 2014

Los niños vienen de tan lejos




Este niño
que cubres con tu abrazo
para llegar a ti
ha atravesado
 escarchas
durazneros
luciérnagas
hojas doradas
chicharras
grillos
trigales
soles
 páramos
nueve lunas
íntimos mares
resacas
marejadas
pleamares
plenilunios
madrigales
madreselvas
madreperlas
madréporas
madre-niña
-hija mía-
madre-suya
no dejes de abrazarlo

sábado, 29 de marzo de 2014

Mirando a Vincent




Hoy que me siento triste
miro a Vincent entre los ramajes
y tengo una pena larga
como una bufanda de invierno:
una bufanda gris
casi azulada
como los troncos de sus árboles

Entre los grises de las chimeneas
y los pasteles del cielo
veo también 
hoy que estoy triste
una luna porfiada
en un alunizaje
de claridades

Mantra




A veces repito tu nombre, padre,
como si fuera un mantra
y lo veo escrito
sobre un papel cualquiera
como vos lo escribías
con la A como una pirámide
buscando altura 
entre el cielo y la tierra
y la C que abre tu apellido
como un cuenco
recibiendo
la semilla de mi corazón

jueves, 27 de marzo de 2014

El color amarillo



Desde la ventana de mi cuarto puedo ver sobre la vereda cientos de hojas amarillas. Han comenzado los días del otoño y no me di cuenta de que las hojas se habían ido tiñendo de amarillo. Ahora miro los árboles y veo que el color comienza por lo alto de la copa; en la parte inferior hay todavía hojas verdes. La brisa también ha cambiado. Se ha tornado más fría y trae en sus partículas una humedad de llovizna. El cambio se ha producido de una manera imperceptible y todo ha ido mudando en la calle que miro. Las personas tienen otro ritmo. Sus ropas otros tonos. Los pájaros no tienen la algarabía del verano y el crepúsculo acontece más temprano. Hay una mudanza lenta y acompasada en todo lo que miro. Mi corazón se pinta de amarillo en la tarde que huye.

domingo, 23 de marzo de 2014

Acerca de En la fragilidad de los días (Apóstrofe ediciones, 2013)



Ha dicho la escritora Mónica Undiano:

¡Acabo de leer En la fragilidad de los días...me encantó!
La primera parte me pareció conmovedoramente aleteante, entendeme, instantes hechos de tal sutileza que parece que flotaran y pasaran en vuelo delante de mis ojos. Recuerdos unidos por una voz, una palabra, un lenguaje hasta corporal diría, que configuran un hilo conductor signado no te diría que por la nostalgia, sino por el hambre latente de una niña que  nunca supo que era niña. La segunda parte se dispara un poco de esta unidad poderosa, pero se construye en sí misma resultando muy interesante. Y me parece que la última parte retoma tangencialmente  la primera, lo cual le da un remate circular y cuidado. Todo el libro me parece muy cuidado, muy precioso.

lunes, 17 de marzo de 2014

Agradecida




este día podría haber sido
un día igual a otros
sin embargo
una mariposa vuela
como desorientada entre el follaje
y alguien capta su vuelo
una música sensible
y en extremo delicada la acompaña
con amorosas circunvalaciones

una amiga traduce un poema
acerca del poema
otra, camina las calles de Maimara
-la estrella que cae-
y nos deja el regalo 
de un poema inolvidable

unas manos anidan 
en el cuenco pequeño
 de un nido de ramitas
y una danza ancestral 
fulgura en el paisaje

mi alma confortada
agradecida
se deja estar
 en un columpio de madreselvas
y en el vaivén 
recuerda el poema de Oliverio
aquel que dice:
 Oliverio Girondo agradecido
¿recuerdan?


sábado, 1 de marzo de 2014

Narrarse en los márgenes



Imaginar a mi madre leyendo mi libro de reminiscencias, En la fragilidad de los días, como un relato ajeno que también le es propio.Las historias de una madre y su  hija se entrecruzan como la trama de un tejido en el telar de un tiempo a veces compartido y a veces distante. Intenso, siempre. Más allá de los grises y los blancos. De las sombras y las transparencias. De las ternuras y los sinsabores. Es posible que mi madre corrija en los márgenes mi propia historia para narrar la suya.