sábado, 16 de enero de 2016

El problema del espacio y la poesía del Noroeste argentino






                                       El problema del espacio y la poesía de Noroeste argentino


Por Raquel Guzmán

UNSA 

                                                      ¿Dónde está el peso mayor del estar allí, 
                            en el estar o en el allí?
[...]

En Mujer descalza* la referencia geográfica es mínima y alude al río Xibi-Xibi, que cruza la ciudad de San Salvador de Jujuy y aparece recurrentemente en su literatura. Esta particularidad de su recorrido pone en relación dos espacios, lo natural y lo urbano, y es en esa cornisa donde la mujer descalza se mueve. La puerta, la ventana, la copa son iconos de la vida cotidiana; el encierro, la desolación, la soledad, es una desdicha que tiene su correspondencia en la piedra seca que lame el agua. Por otra parte el movimiento que implica dejarse llevar por las aguas se orienta no sólo al río sino también al llanto, de este modo trae a la escena el relato mítico del río Xibi-Xibi. Los objetos dispersos en la escena -vidrios, cigarrillos, pelo- parecen acumularse en un pequeño espacio estático
donde la mujer se agobia, afuera el río fluye en una extensión dinámica cuyo movimiento instala la expectativa. El cuerpo de la mujer articula ambos territorios, el pie descalzo -luego sangrante- y el pelo suelto "como campo lluvioso" dan forma a una imagen plástica construida por un enunciatario que "mira" la escena pero a la vez se implica en ella, "no la nombré / para no asustarla". Esa mujer
'otra´ configurada en la mirada del hablante se mueve entre el pasado y el presenta, entre un adentro
 y un afuera, entre la casa y el río. A semejanza de las imágenes pictóricas del impresionismo la forma -entendida como totalidad- se pierde para dar paso a zonas que se iluminan, generando una visión unitaria de atmósfera. La luz que ilumina el pie, desde el título del poema, da al cuerpo un carácter que va de lo erótico a lo sufriente y que se complementa con los cabellos como agua; pie y cabeza son lo límites de un territorio inestable.
[...]
El poema de Nélida Cañas, en cambio, pone en escena una voz que habla de  ´ella´, de un cuerpo suspendido en el umbral, abismado en las contradicciones de la vida cotidiana; los problemas sociales, las adicciones, la soledad son asumidos por esa mujer en la cornisa, y toda ella encuentra refugio en el instante del poema.

*
Mujer descalza

estaba descalza
rodeada de copas rotas
me detuve en la puerta
para verla
y no la nombré
para no asustarla

ella seguía ahí
entre trozos de vidrio
ordenando lo que no estaba
con el cigarrillo en la boca
y el pelo suelto
como un campo lluvioso

en la ventana pasa
el Xibi-Xibi
y lava una y otra vez
la piedra seca
de su desdicha

a veces abre la ventana
y se deja llevar 
por las aguas
sus pies sangrantes
flotan entre las algas

De Mariposas de Pekín, Apóstrofe ediciones, Jujuy, 2012