sábado, 17 de octubre de 2015

El viaje


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Él deseaba que fuera visitarlo a la ciudad donde residía desde hacía tres años. Ella lo había intentado. Había obtenido la visa para el viaje y planificado los mínimos detalles. Él se lo había propuesto dos o tres veces, para no abrumarla, pero haciéndole saber que su deseo permanecía intacto. Ella sonreía y callaba. Algo, no sabían qué, les impedía encontrarse en esa ciudad desconocida y caminar juntos, madre e hijo, tomados del brazo, permitiéndose el asombro y la alegría del asombro. Quizás lo que ambos querían no era el viaje en sí, sino perdurar  cada uno en la memoria del otro de esa manera única.  Tener recuerdos que les pertenecieran sólo a ellos dos. Porque los viajes no acaban nunca. Continúan en la narración de los viajeros como una  melodía interminable...

..................................................................................................para Annie

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